martes, agosto 15, 2017

Vivir mis muertos queridos


Y la vida muestra su inteligencia
al dotarnos de un reloj biológico
el reloj circadiano que sin parar
va marcando el ritmo de la vida
llama a sus fuerzas inmanentes
para que la vayan construyendo
¡prodigio para que la vida viva!
Y de latido en latido sonando sus tic tac
construyéndonos llegamos a cuerpo y alma
¡somos hermanos de todos los seres vivos
también de toda la existencia inanimada! y
¡cantamos en el canto de las estaciones y en
el estallido expansivo de los cuerpos celestes!
Así se expresa la existencia solo para ser vivida
pero ¡qué horrendo crimen cuando rompemos
los equilibrios que custodia el reloj circadiano!
y que el pájaro petirrojo denuncia cada mañana


Y en este tiempo de terribles realidades
oculto entre coletazos de vientos en veranos
o entre los crujidos quejumbrosos de los hombres
o entre los días que amanecen vistiendo penumbras o
en las sombras de techos bajo un duro sol de mediodía
el misterio del andar de un inaudible reloj sepulturero
marcando el transitar de las lentas horas de la vida
obligada a cargar el equipaje de la sobrevivencia y
     ella que se dice que venimos a vivirla existe truncada     
¡qué asombro de la misma vida que aún en pleno sol
siente su existencia sorprendida en trozos esparcidos!

Y es cuando mis seres queridos
después de vivir en su morada
físicamente y sólo físicamente
en trágicos ayeres se trasmutan
en mis “muertos queridos” y se revive
aquel dolor más que por la muerte en sí por
la duración de aquel largo sufrir existiendo

Y mis madres ¡cómo resistieron qué aguante para vivir!
sin embargo nunca jamás dejaron esperando a la risa
reían en cualquier ocasión musitaban sus canciones
un vivir siempre aromado con la chispa de la alegría
y la abuela Ana pura dulzura prolongando su vida
bajo la mirada del recio abuelo Eustacio y unidos
en amor nunca transigían ante las duras vicisitudes
y mi madre Carmen Susana atizando su fogón vivo
igual que su amor en aquel duro trabajo sólo para
sostener su difícil vida y la crianza de sus hijos
y mamá Andrea tan alegre como ver un manantial
ahuyentando las acechanzas que cercaban la vida
pariendo a sus hijos como quien reparte alegrías
y otras mis madres labrando surcos de vidas
constante esquivando la inmisericorde muerte

Pero ellas no querían morir solo querían vivir
seguir siendo madres hasta lo finito de la vida
sus amores imperturbables amando a los hijos
pero este querer a estas madres les fue truncado
¡qué saña la de esta muerte violenta contra la vida!
pero en el invidente mundo espiritual siguen viviendo
y continúan dándonos sus divinas gracias de amor
 
Dos girasoles/Vincent Van Gogh
Y otros predios de la misma muerte
pero dejando la misma huella del dolor
Inés María Franco la inolvidable hermana que
alegre juntos encendíamos nuestras travesuras
 jugando a la imaginación de cómo vivir la vida
pero incomprensible en aquel ayer no la vi más
Cecilia “Chila” Blanco una flor de baile
abriendo en las madrugadas de mi alma
como los pulsos de sus anhelos de vivir
y aquella noche ayer que aún siento
ya apagado su cuerpo contemplé
y ambas anidaron sus almas en la mía


Y Carlos Eduardo inolvidable hijo que me
llega cada vez que oigo el musical del mar
con su sonrisa siempre fresca ¿cómo fue
posible tu muerte si tanto querías vivir? y ahora
¿qué hacer con aquellos tus proyectos de vida?
y hermano Octavio Raimundo aún siento
tu sangre fresca empapándome el alma
¡cómo pudo ocurrirte tan trágico ayer
si aún te veo alegre bailando tu trompo!
¡qué tiempos padecemos truncándose la vida!
pero ambos puedo verlos surcando el Mar Caribe


Muerte que intempestiva asoma
ofreciendo sepulturas que nadie quieren
¡reloj sepulturero detén tu máquina!
¡detén la mano asesina de tu sociedad!
pero contrariando tu mecanismo infernal
mis seres queridos continúan manando
sus pálpitos cálidos nutriendo a los míos

Y otras velas izadas destilando en dolor
aquellos que empiezan simples amigos y
por amor terminan en fieles hermanos
revivo la siempre viva imagen de Raúl Laya
o de Julio Carrero o “negro” Héctor Santoya
o Alonso Briceño o Federico Gómez Sandoval
querían vivir pero aquel momento los truncó
y murieron en ayeres aún sonando sus pasos
¡hasta cuándo reloj sepulturero marca sepulcros!
pero sus abrazos de hermanos continúan vivos

Y obstinado el signo de la muerte de este tiempo
implacable segando la libertad de ejercer la vida y
consagrando la actual sociedad en sociedad asesina
¡qué honda huella abres en el sensible mundo interior!
¡Para ya reloj sepulturero despellejando mi alma!
pero contra tus designios una brújula interior nos
guía en medio de la selva violenta de este tiempo
 
Persistencia de memoria/Salvador Dalí
Y cada muerte va arrancando una parte sustancial
de la vida que nos da la naturaleza queriendo impedir
la construcción del puesto cósmico en el lugar cósmico
y todo lo que nos rodea pareciera existir enmudecido
como si la vida no tuviera nada que ver con otra vida
¡qué misterio como manto lúgubre cubre este tiempo!
y el universo contemplativo sólo frunce su entrecejo
solo oír lejano el tic tac de nuestro reloj circadiano
en su tarea titánica de preservarnos cuerpo y alma
¡oh simiente de hierba perpetuándote en tu ciclo
dinos cómo haces para seguir siendo hierba!
¡enséñanos cómo tú recreas incesante tu vida!
!Oh poeta Walt Witman cuánta razón tienes
de cantarle en tu poema “Hojas de hierba”!


Pero el reloj sepulturero no sabe de compasión
¿quién lo puso andar en cacería de nuestros pasos?
y frente al azul horizonte húmedo de mis ojos
el hoy persiste en ayeres que me duelen porque
hermosos cuerpos caen y se siente su vital sangre
derramada por una represión de voraz apetito
perpetuando la saña criminal de esta sociedad
como hoy con más de cien asesinatos recientes
cuyos rostros nos cuentan la ruptura de sus vidas
aparte de los que cada semana caen por el hampa
¡muerte a la vida! voz eco hasta en los callejones
para mantener este Poder que enriquece sus élites



Y muerte fundando cementerios ¡dinos!
por qué te conviertes en parte irracional de la vida
¿cuándo serás sólo para cumplir el ciclo de la vida?
y ser como esa hierba que sólo perpetúa su vida

Y en mi revivo a mi madre practicando su religión
¡revivir en el amor a los muertos queridos y en la
vida cotidiana cultivar ese amor para que los
seres queridos puedan disfrutar una larga vida!
y hoy la prolongo abriendo resquicios de luces
por donde asumo su religión como la mía bajo la
sinfonía de los sones tic tac de mi reloj circadiano


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